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6 Errores que se cometen al intentar elegir alimentos saludables

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La búsqueda de productos que realmente sean saludables y que cumplan con “nutrirnos”, puede llegar a ser un verdadero desafío, sobre todo si no eres un nutricionista profesional o un “health coach.” Y la razón de esto es simple; los comerciantes de comida tienen que hacer su trabajo de “vender” todos sus productos, sean o no saludables!

En un mundo ideal, todos los alimentos estarían repletos de nutrientes “vivos” que nos darían el combustible necesario para nuestras vidas, y al mismo tiempo nos mantendrían “en forma” y con nuestras cinturas bien definidas. Pero desgraciadamente, en el siglo 21, tienes que entrenarte y poner esfuerzo en ser un consumidor lo bastante inteligente para lograr elegir productos saludables, y así mantenerte inmune a las estrategias de marketing que se usan para promocionar todo tipo de alimentos.

Abajo te contamos sobre los 6 típicos errores que las personas cometen al intentar comprar alimentos saludables, y te explicamos cómo evitarlos.

 

1. Creer que los productos por ser “sin gluten” son necesariamente más saludables.

La mayoría de las personas, incluyendo las más conscientes  de comer saludable, todavía parecen un poco confundidas respecto a qué es gluten, y si deben o no evitarlo. El “Gluten” es simplemente una proteína (un aminoácido), que se encuentra en varios tipos de granos, tales como trigo, escanda (trigo silvestre), centeno, cebada etc. Es una sustancia pegajosa que le da al pan sus propiedades elásticas.

Técnicamente hablando, el gluten no es dañino para la salud a menos que se sufra de una enfermedad celiaca, que es la forma más grave de la alergia al gluten, o en caso de alguna sensibilidad al gluten.

Pero como sabemos, los productos se promocionan de manera muy inteligente y siguiendo las tendencias de consumo. Debido a que cada vez se habla y escucha más sobre gluten, el mercado está ofreciendo cada vez más productos que no lo tienen.

El que una caja de galletas diga “sin gluten”, no significa necesariamente que sean “saludables”. De hecho, a veces los productos envasados “sin gluten” pueden incluso ser más procesados,  y contener aún más azúcar y otros ingredientes dañinos para tratar de mejorar su sabor y textura.

Por eso, el solo hecho que la etiqueta diga “sin gluten”, de ninguna manera implica que el producto sea saludable.

 

2. Consumir barras “saludables” con alto contenido de azúcar y altamente procesadas.  

La mayoría de las “barritas nutritivas“ o barras proteicas, no son muy distintas cualquier golosina. Y obviamente, con la agitada vida que llevamos, es natural que hasta la gente que tiene conciencia de comer saludable, esté en busca de snacks que no solo sean saludables, sino que a la vez sean rápidos y fáciles de comer; aptos para después del entrenamiento o para llevar a cualquier lado. Al entrar a una tienda de comida saludable uno encuentra toneladas de opciones de estas supuestos productos saludables.

Hay que tener muchísimo cuidado al elegir este tipo de barras, porque en muchísimas  de estas  el contenido nutricional es solo un poco mejor que en una barra de golosina.

Primero, hay que fijarse en el contenido de azúcar de la barra. Si este contenido supera los 12 gramos de azúcar por porción, mejor dejar la barra de vuelta en la repisa. Otro punto importante, es fijarse si la barra contiene algún endulzante artificial como sucralosa, aspartamo o sacarina, o rellenos y aglutinantes.

Mientras menos ingredientes tenga la barra, mejor. Y ojalá los ingredientes sean alimentos completos y no procesados, y por lo tanto, con nombres pronunciables.

 

3. Tomar Jugos de Fruta

La fruta es saludable, así que el jugo de fruta también lo debe ser, ¿no es cierto?… No tan rápido! La mayoría de los jugos de fruta no son más que agua con azúcar y saborizante. Muchos jugos que están a la venta contienen demasiado azúcar, y a algunos a veces hasta se les agrega más azúcar. Además, muchos jugos de fruta ni siquiera están hechos con 100% jugo.

El azúcar provoca inflamación del cuerpo y de las células, lo que abre las puertas para casi todas las enfermedades. Es recomendable evitar consumir jugos, a menos que sean recién exprimidos. Aun así, mejor que sean jugos verdes, ya que incluso el jugo fresco de fruta contiene demasiado azúcar.

 

4. Usar néctar de agave como una alternativa de azúcar  

En los últimos años el néctar de agave se ha vuelto cada vez más popular como un reemplazante del azúcar. Sin embargo, hay que saber que este contiene muchísima fructosa (azúcar de fruta). A pesar de que tiene bajo índice glicémico, que sirve para medir sus efectos en el contenido de azúcar en la sangre, los estudios más recientes sugieren que cantidades excesivas de fructosa pueden dañar el hígado y tener un rol en la acumulación de grasa alrededor de la cintura.

Mejores alternativas naturales son la stevia, el extracto de siraitia grosvenorii (planta nativa de china cuyos frutos son 300 veces más dulces que azúcar) y el azúcar de néctar de coco. De todas manera, ten presente que todos los endulzantes, incluso los más naturales, deben ser usados en moderación.

 

5. Consumir productos orgánicos procesados

Si es orgánico, entonces es saludable, ¿cierto? Este es otro gran error que comete la gente que busca comida saludable.

Los alimentos orgánicos, es decir, aquellos hechos sin el uso de sustancias químicas peligrosas, modificación genética o procesos de conservación por irradiación, son mucho mejores que la comida hecha de manera convencional. Pero esto no significa que todos los productos con etiqueta “orgánica” sean necesariamente sanos.

En la búsqueda de alimentos saludables, un gran primer paso es ver si el producto posee certificación orgánica (como por ejemplo, la etiqueta blanca con verde de USDA -Departamento de Agricultura de los EEUU-), pero también es muy necesario analizar los ingredientes de cada producto.

Muchos de los productos “orgánicos” envasados igual son extremadamente  procesados. El consejo más sencillo es siempre inclinarse por alimentos  que provengan de “plantas” (vegetales), y no hechos en una “planta” (fábrica), por encima de si la etiqueta dice o no “orgánico”.

 

6. Evitar las “grasas”

A pesar que últimamente las grasas han ganado mucha popularidad, hay muchas personas que aún les temen. Dos tercios de nuestro cerebro está hecho de grasa, y por lo tanto nuestro cerebro necesita grasa para producir nuevas células cerebrales.

Los alimentos que tienen alto contenido de grasas omega-3, son a la vez ricos en antioxidantes, vitaminas y minerales, además de poseer propiedades anti-inflamatorias, por lo que no solo nos dan protección contra enfermedades cerebrales, sino también nos pueden ayudar a incrementar nuestras habilidades cognitivas, tales como la comprensión, el aprendizaje y la habilidad de concentración.

Las grasas también cumplen un rol importante en la salud de nuestro pelo, piel y uñas. Este elemento nutricional no debe ser visto como un enemigo, sino como un amigo. Las únicas grasas con las que hay que tener cuidado son las grasas trans, que se encuentran en la comida chatarra y los productos envasados altamente procesados.

Buenas fuentes de grasas saludables son por ejemplo; las nueces, las semillas de Brasil, el aceite de coco, la palta, el salmón salvaje (no de criadero), la yema de huevo, y las carnes de animales de libre pastoreo. Todos estos alimentos son excelentes fuentes de grasa “buena”, y debieran consumirse semanalmente para mantener la salud y el desempeño de nuestro cerebro.

 

Efectivamente en nuestro mundo moderno el camino a tener una vida saludable a veces puede resultar un poco confuso, desmotivante y lleno de obstáculos. Pero, ahora al menos sabes cuáles son los errores más comunes al comprar comida saludable y cómo evitarlos!

Es muy importante educarnos de manera continua y compartir lo que sabemos sobre cómo vivir de manera sana con nuestros amigos y familiares, porque juntos vamos rumbo a un mundo más conciente y saludable.

 

Autor: Food Matters

Traducción: Rumbo Verde