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Vida sustentable

Cómo cultivar tus propias hierbas en la cocina

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Acceder siempre a verduras frescas para nuestra familia es más fácil de decir que de hacer. Entre nuestros horarios, familias y restricciones de espacio, puede llegar a ser abrumador incluso mantener plantas de interior. Abrumador… ¡pero no imposible!

Si cuentas con una ventana luminosa, es posible cultivar  hierbas en la cocina todo el año. Incluso si no tienes el tiempo o el espacio para mantener un jardín, cultivar tus propias hierbas puede ser una forma fácil y económica de hacer más entretenidas tus comidas cotidianas.

Hoy en día hay tantas maneras de cultivar plantas de interior: la forma más cara de asegurarse dedos verdes son los aparatos de alta tecnología, las luces y los monitores, pero no son la única forma. De hecho, cultivar almácigos en cáscaras de huevo es una forma fácil y efectiva de asegurar un buen comienzo para tus plantas. Aquí está todo lo que debes saber sobre armar un jardín en cáscaras de huevo.

Cómo cultivar almácigos en cáscaras de huevo

Necesitarás:

- Mitades de cáscaras de huevo
- Una caja  de cartón para huevo

- Surtido de semillas de hierbas

- Una cuchara lo suficientemente chica como para que quepa en la cáscara de huevo
- Aguja puntuda para perforarla
- Tierra
- Agua y aspersor

Instrucciones:

1. Guarda las cáscaras de los huevos que uses. Para asegurarte de que queden bien cortados, corta la punta del huevo con un cuchillo bien afilado y guarda la mitad de abajo. No es necesario que el corte sea perfecto, pero sí que la cáscara sea lo suficientemente grande como para que quepan la tierra y la plántula. Después de vaciar el huevo, lava bien con agua caliente para limpiar cualquier residuo que pudiera podrirse o dar pie al crecimiento de hongos (incluyendo la membrana). Una vez que estén limpios, ponlos en el cartón para que se sequen.

2. Ahora estás lista para preparar la cáscara para tus semillas. Inspecciona las mitades quebrando los bordes con cuidado hasta crear una apertura mayor si es necesario. Usando una aguja afilada, perfora la parte de abajo hasta hacer un hoyo pequeño. Este actuará como drenaje. También permitirá que salgan las raíces una vez que tu almácigo madure.

3. Rocía el interior de cada cáscara con agua y distribuye la tierra con una cuchara hasta llenarlas. La tierra debe estar húmeda pero no demasiado mojada ni barrosa. Guíate por las instrucciones del envase de las semillas, plántalas y devuelve los huevos al cartón. Ubícalos cerca de una ventana luminosa.

4. Riega todos los días con el aspersor de acuerdo a las instrucciones de las semillas. En una o dos semanas empezarás a verlas brotar.

5. Cuando los brotes hayan alcanzado cerca de 5 cm., ya estarán lo suficientemente fuertes para transferirlos a un macetero más grande o al jardín. Puedes hacerlo raleando los almácigos y poniéndolos en maceteros individuales o trizando las cáscaras de huevo y plantándolos con ellas. La cáscara le proporciona calcio, minerales y nutrientes que fertilizan la planta. También repele los caracoles y otras pestes.

Consejos que aseguran el éxito:

Elige variedades resistentes – Las hierbas como la albahaca, el laurel, el perejil, ciboulette, menta, orégano, romero y tomillo son resistentes y se dan bien en interiores.

Plantas acompañantes – Plantar algunas plantas junto a otras también puede ayudar a su crecimiento. Investiga las platas que se dan bien juntas. Plantar caléndula alrededor del jardín funciona muy bien como repelente de plagas.

La luz es clave – Un alféizar que reciba buen sol pero no directo por unas 4 o 5 horas al día ayudará a tus plantas a prosperar.

No riegues de más – Regar de más es tan malo como regar demasiado poco. La tierra debería estar húmeda pero nunca saturada ni barrosa. Siempre debería haber un buen drenaje, ya sea con gravilla en la parte de abajo del macetero o con una salida de drenaje con un contenedor abajo que reciba el agua para que las raíces no permanezcan húmedas o les salgan hongos.

Escasez de nutrientes – La escasez de nutrientes es más común en plantas de interior que en plantas de exterior. Agrega fertilizantes naturales o gotas de nutrientes a la tierra para asegurarles el suministro. El agua mineral también es mejor que el agua de la llave purificada en términos de nutrientes.

Cosecha correctamente – Cuando las hierbas son jóvenes, es especialmente importante cosecharlas de manera correcta. Investiga cómo se poda cada hierba. Si lo haces demasiado, puede resultar en un mal crecimiento, daño o muerte de la planta. Lo más común es que cada vez que se coseche se corte un tercio de la planta. Extraer las flores puede llevar a conseguir un mejor sabor.

Ayuda para los dedos verdes – Para quienes requieren un poco más de ayuda, hay muchas opciones. Estas son algunas de nuestras preferidas:

So Grow Eat Herb Bags

Never Water Kitchen Garden

Vertical Garden 

Aero Garden

Everything You NeedHerb Garden Kit

 

 

Autor: James Colquhoun, Food Matters.
Traducción: Rumbo Verde.