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Vida sustentable

¿Estamos tan estresados que estamos dañando nuestra salud?

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Todos tenemos momentos de estrés en la vida. Nuestros cuerpos están diseñados para lidiar con pequeñas explosiones de estrés. Es una respuesta natural cuando percibimos un peligro que le inyecta al cuerpo los recursos necesarios para huir de ese peligro y volver a estar seguros.

Pero ¿qué pasa cuando nos sentimos estresados todo el tiempo? Yo llamo a esto el “estrés express”, y hoy en día muchos estamos atrapados en él.

 

¿Qué es el “estrés express”?

El estrés está ligado con nuestro sistema nervioso, en particular el sistema nervioso simpático (SNS) o sistema de “lucha o huida”. Pero también involucra nuestro sistema nervioso parasimpático (SNP), la rama de “descanso y reparación”.

Cuando el sistema nervioso percibe que estamos bajo “amenaza” (que en tiempos modernos puede además deberse al consumo de cafeína y/o a nuestra percepción de presión y urgencia), lo que hace es aumentar nuestra frecuencia cardíaca y respiratoria, liberar las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) y redirigir el flujo sanguíneo hacia los músculos para que podamos escapar de, o luchar con, aquello que nos amenaza.

El SNS y el SNP están diseñados para equilibrarse mutuamente. El SNP disminuye la frecuencia cardíaca y la respiración y lleva la sangre de vuelta al sistema digestivo, permitiéndonos una buena digestión de los alimentos. También le indica al cuerpo que puede seguir haciendo las otras cosas importantes como producir hormonas sexuales y reparar tejidos que puedan haberse dañado en la “batalla”.

Cuando vivimos la vida constantemente con una predominancia del SNS terminamos en el “estrés express” y esto nos trae muchos problemas.

 

¿Cómo nos quedamos atrapados en el “estrés express”?

Con nuestras vidas modernas tan ocupadas, no es raro que terminemos con un pasaje de ida en el “estrés express”. Nos pasamos la mayor parte del tiempo que estamos despiertos haciendo algo, ya sea cumpliendo con nuestra familia, trabajando, mirando televisión, preocupándonos de haber hecho algo mal o revisando las redes sociales; sin duda somos una sociedad “enchufada”. Algunos tenemos trabajos que nos piden estar disponibles 24/7. Otros quizás sentimos que necesitamos cada minuto extra para resolver nuestros pendientes.

Estamos cansados y es agotador estar todo el tiempo “enchufados”, así que para tener energía usamos la cafeína. La cafeína envía un mensaje a la pituitaria para que las glándulas adrenales produzcan las hormonas del estrés: adrenalina y/o cortisol. Esto nos pone en marcha. Llegamos a media tarde y nos derrumbamos, así que buscamos algo dulce o más cafeína para retomar el ritmo. Cuando llegamos a casa en la noche, nos sentimos acelerados así que puede que usemos alcohol para calmarnos. Cualquiera de estos elementos puede ser suficiente para perpetuar un ciclo en el que nunca estamos realmente relajados y calmados….

Algunas señales de que estás subido en el “estrés express”

  • A menudo te sientes estresado o en permanente alerta
  • A menudo tienes ganas de comer azúcares o carbohidratos
  • Luchas por perder peso y nada te sirve
  • A menudo tienes problemas digestivos
  • Duermes mal y despiertas cansado
  • Sientes ansiedad fácilmente.
  • Decir “no” es muy difícil
  • Si eres mujer en edad fértil, experimentas SPM
  • Sientes que todo es urgente y que el día no tiene suficientes horas.
  • Te preocupas demasiado o eres melodramática(o).
  • Te encanta el café, las bebidas energéticas o cualquier cosa que contenga cafeína.
  • Sientes que si no lo haces tú, nadie lo va a hacer.

 

¿Cómo nos bajamos del “estrés express”?

La clave para bajarnos del “estrés express” es activar nuestro sistema parasimpático. La respuesta a esto puede ser tan sencilla como dejar la cafeína o por lo menos bajar el café a uno al día o cambiarlo por té verde, que también tiene una sustancia llamada “teína”, que puede ayudar a paliar la falta de cafeína. También resulta útil explorar la percepción de la presión y de la urgencia (revisar, por ejemplo, si cuando revisamos la bandeja de entrada tenemos la misma sensación que cuando necesitamos apretar el freno del auto).

Otra opción que puede hacer la diferencia es tener un ciclo de sueño regular en que nos acostamos antes de las 22.00 horas. Si nos cuesta dormir, es bueno evitar las pantallas hasta dos horas antes de dormirnos, porque la luz que emiten puede alterar la producción de las hormonas que nos permiten conciliar el sueño.

Quizás también quieras explorar si logras decir que no cómodamente. Lo que nos mantiene ocupados son las cosas a las que dijimos que sí. Si eres de naturaleza complaciente o te da miedo defraudar a los demás, es posible que te cueste decir que no y quizás estés exhausto(a) de aparentar ser más fuerte de lo que en realidad eres. Aprender a flexionar nuestro “músculo del no” con más regularidad nos puede ayudar a cultivar una sensación de espaciosidad, calma, mayor energía personal y un mayor bienestar.

Otras prácticas que nos ayudan a activar el SNP son el yoga, o el yoga restaurador, el Pilates, el Tai-chi, el Qi gong o la práctica de meditación. También puede traernos beneficios respirar diafragmática y largamente 20 veces al levantarnos y antes de dormir.

 

 

Autor: Dr. Libby Weaver, Food Matters.

Traducción: Rumbo Verde.