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¿Cuánto estás cuidando tu cerebro?

¿Cuánto estás cuidando tu cerebro?

El cuidado del cerebro es de vital importancia para nuestra salud y bienestar, ya que cuando está en óptimas condiciones nos permite alcanzar el éxito y la satisfacción personal. Cuando nuestro está mal nutrido o enfermo, se traduce en nuestra salud, relaciones, trabajo, estudios y en una disminución de nuestro potencial para aportar a este mundo.

Lamentablemente, las cifras de problemas de salud mental son elevadas y van en aumento. Algunas señales que nos podrían advertir que nuestra reserva cerebral se está agotando antes de tiempo pueden ser: pérdida de memoria, baja energía, irritabilidad, ansiedad, estrés, confusión mental, poca capacidad de concentración. Estas señales muchas veces las confundimos con carácter (ej. “con los años se ha puesto muy mal genio”), cuando en realidad no son más que síntomas de una daño cerebral, equivalente a un dolor de espalda o una arritmia.

La buena noticia es que con un buen plan que incluya alimentación, suplementos, meditación, ejercicios y cambio de ciertos hábitos podemos cuidar nuestra salud cerebral, cambiar la forma en que pensamos y sentimos,  y mejorar nuestra calidad de vida.

Cómo está la salud de los cerebros en Chile

Sólo bastan un par de datos para advertirnos que el panorama no es muy alentador. Los problemas de salud mental van en alza en las últimas décadas, y se estima que continuarán aumentando.

Los problemas de salud mental afectan a gran parte de la población. Un 82% de los trabajadores chilenos declara haber sufrido alguna enfermedad mental (1) entras las cuales se incluyen estrés, ansiedad, insomnio y  depresión. Claramente estamos frente a una crisis de cerebros dañados.

El  Alzheimer afecta al 1,06% de la población (2) se espera que se triplique en los próximos 30 años, sin una cura en el horizonte. Esta terrible enfermedad comienza hacer efecto en nuestro cerebro décadas antes de cualquier síntoma y llega afectar al 50% de los mayores de 85 años (3). Si nos preocupáramos anticipadamente de cuidar y nutrir nuestro cerebro, podríamos asegurarnos estar dentro del 50% que está libre de esta enfermedad.

Por otra parte, la depresión es una de las grandes epidemias de esta era. Según la OMS en Chile hay más de 800.000 mayores de 15 años que sufre de esta enfermedad. Aparte de los efectos devastadores de la misma enfermedad para los afectados y sus seres más queridos, se ha demostrado su incidencia en aumentar el riesgo de Alzheimer, enfermedades coronarias, cáncer, diabetes y obesidad.

Por último, la obesidad es una de las principales crisis internacionales de salud de los tiempos modernos. En Chile esta enfermedad crece a una tasa cercana al 10% anual. Un 60% de los chilenos tiene sobrepeso y un 25% califica como obeso, de acuerdo a cifras del MINSAL. Si consideramos que la obesidad está ligada a muchos problemas de salud mental, como depresión, control de impulsos, planificación(4), van quedando pocos cerebros sanos…

Esta epidemia de cerebros y cuerpos dañados está directamente relacionada con nuestros hábitos poco saludables, como mala alimentación (en base a carbohidratos refinados), vida sedentaria, aislamiento, negatividad y nula vida espiritual. Cuando estas malas costumbres ya pasan a ser hábitos es muy difícil modificarlos, ya que nos resultan cómodos, nos identifican y nos entregan recompensas a  corto plazo, como un súbito golpe de azúcar en la sangre.

Muchos puedan creer que una vez el cerebro está dañado ya no hay mucho que hacer y que, por lo mismo, es mejor seguir con el mismo estilo de vida, mientras dure. Sin embargo, desde finales del siglo XX los científicos han descubierto la neuroplasticidad: la habilidad del cerebro para generar nuevas células y nuevas conexiones neuronales a lo largo de toda la vida. Esto nos da esperanza para pensar que, por muy mal que estemos en este momento, la batalla no está perdida.

¿Enfermedades independientes o distintos reflejos de una misma causa?

¿Habrá una relación entre estas tres enfermedades (Alzheimer, depresión, obesidad) que crecen a tasas abismantes? Las sospechas apuntan a nuestro estilo de vida poco saludable, como mencionamos anteriormente.

Estudios que demuestran que cuando el peso de nuestro cuerpo sube las funciones y el tamaño de nuestro cerebro disminuyen. De acuerdo al destacado psiquiatra estadounidense Daniel Amen, las personas obesas tienen un 8% menos volumen cerebral y el cerebro es 16 años más viejo que el de personas saludables.  Aterrante ¿no?

Una explicación para lo anterior podría estar en la grasa acumulada, sobre todo alrededor de la cintura, y la que obtenemos principalmente por el consumo en exceso de azúcar y carbohidratos refinados. La grasa acumula toxinas, produce respuesta pro-inflamatorias, promueve la resistencia a la insulina y disminuye la testosterona en los hombres. Todo lo anterior, por supuesto que afecta nuestro cerebro y, por lo tanto, nuestra capacidad de razonar. Esto no es exclusivo para personas con sobrepeso, es más bien un problema de nutrición, hay muchas personas con peso normal, pero con cerebros deteriorado por malos hábitos alimenticios, conocidos como “falsos delgados”.

Cuanto antes nos encarguemos de cuidar la salud de nuestro cerebro mejor será, ya que está demostrado que nuestra actividad cerebral decae con los años. Por lo mismo, nos conviene alimentar correctamente nuestro cerebro, tanto con nutrientes físicos, emocionales,  psicológicos y espirituales, antes que empecemos a sufrir síntomas que nos demuestren que estamos en problemas. ¡Siempre será  mejor prevenir que curar! Cada día tienes la opción de cuidar tu cerebro para que se mantenga en buenas condiciones.

Ponernos en acción para recuperar nuestros cerebros

La buena noticia es que existe una solución si somos bien orientados y complementamos diversas rutinas con éxito probado en recuperar cerebros. Se ha demostrado también la gran capacidad de recuperación que tiene nuestro cerebro si tomamos las decisiones adecuadas. Mientras antes tomemos esta determinación, más a tiempo estaremos de recuperar nuestra reserva cerebral. Si queremos tener un mejor presente y futuro para nuestro cerebro y calidad de vida, nos conviene ser consistentes y ponernos en movimiento, suplementarnos con los micronutrientes en que estemos deficitarios, alimentarnos bien, cultivar nuestra vida social, enaltecer nuestro trabajo y no descuidar nuestra vida espiritual. Todas estas dimensiones son parte de nuestra salud física y mental.

Algunos tips para cuidar nuestro cerebro son:

-       Elimina el azúcar y carbohidratos refinados de tu dieta

-          Aumenta la fibra

-          Camina 30 minutos al día

-          Medita 15 minutos al día

-          Duerme al menos 7 horas

-          Toma al menos 2 litros de agua filtrada al día

-          Mide y refuerza tus micronutrientes (Omega-3, Vitamina C, Vitamina D3, Complejo B, Calcio/Magnesio, Antioxidantes, Probióticos)

-          Ama lo que haces  y a los que te rodean

(1) Encuesta trabajando.com 2015

(2) Cifras Corporación Profesional de Alzheimer y otras Demencias (COPRAD)

(3) Barnes DE, Yaffe K. LancetNeurol. Sep-2011

(4) Willeumier, Taylor, Amen. Nature Obesity Feb-2011

Autor: Ignacio Serrano

Economista, MBA, Health Coach